Joaquín Ma Córdoba "Un caballero español en Isfahan"

La embajada de Don García de Silvia y Figueroa al sha Abbás el Grande (1614-1624)

Parte 7. Isfahan y Qazvin

3.4. Un caballero en Isfahan y Qazvin, con su descubrimiento de un mundo ignorado

El viaje continuó hacia el noroeste, y en la segunda quincena de abril llegó a Isfahan, rodeada de huertas y jardines y ya entonces maravillosa ciudad, populosa y activa gracias al empeño del sha Abbás, que comenzó la mayor parte de los edificios que todavía hoy hacen su justa fama. Departió el embajador con los gobernadores de la ciudad, con los religiosos agustinos y carmelitas de sus conventos y con los europeos presentes «que eran diez ó doze ingleses, dos tudescos y tres ó quatro italianos, con quien el Enbaxador holgó mucho por saber algunas cosas de Europa».

La Plaza de Imam en Isfahan (XIX)
La Plaza de Imam en Isfahan hoy día


El primero de mayo hizo su entrada oficial, acompañado de mucha gente a caballo. Pasó por barrios semejantes a los de Shiraz, hasta que llegó al gran bazar abovedado y con luz cenital, de donde salió a la enorme plaza de Maidan, «de mas de seiscientos pasos de largo y trezientos de ancho», sus magníficas mezquitas todavía en construcción y el palacio, «con una lonja quadrada á la entrada, cubierta con su bóveda, y una varanda encima», todo magnífico y famoso ejemplo de la arquitectura del periodo y fruto del empeño del sha.

El Bazar de IsfahanEl Palacio Ali Kapu
La mezquita de Sheih LotfullahLa mezquita de Imam


Aquellos grandes edificios y espacios le gustaron mucho al embajador, que los describió minuciosamente, pues ya era Isfahan la cabeza principal del imperio, en la que convivían persas, armenios, georgianos y otras naciones, siendo maravilla la variedad de vestidos y tipos, que el color y la luz de los azulejos y las ilustraciones de libros y miniaturas safavíes nos permiten aún hoy imaginar.
Shah Abbas I recibe a un convidadoRiza Abbasi, maestro de miniatura


Pero a los pocos días de estancia recibió orden del sha para que fuese a Qazvin, a donde llegó el 15 de junio, acercándose a la ciudad con todo el cortejo vestido de gala y a caballo, e instalándose en la casa que se le había asignado. Dos días después se dirigieron el embajador y los suyos a la recepción ofrecida por el sha, precedidos por más de seiscientos hombres portadores de los regalos enviados por el rey de España, pasando por la ciudad con gran pompa y camino del palacio y jardines donde comenzaba este artículo. Durante la cena Don García notó que el sha iba a ser un difícil contendiente, y que la presencia del embajador turco también invitado formaba parte de su juego. Aunque Abbás brindó por dos veces, a la salud del rey de España «su hermano», y como bienvenida del embajador. Luego los contactos se dilataron, sin que Don García tuviera ocasión de plantear el objeto principal de su embajada -animar la continuación de la guerra contra el turco-, sospechando con razón que los planes del sha eran ahora distintos. Por fin consiguió su propósito y hablaron largo y tendido pero sin resolución final, pues Abbás se quejaba siempre de la poca actividad de los europeos en contra de los turcos, sin dejarle tocar al español el tema de las recientes conquistas persas en los presidios portugueses. Se prolongó la estancia y Don García asistió un día a una partida de polo jugada en la plaza por el rey y los suyos, teniendo ocasión de ver una escena que las miniaturas safavíes gustaron repetir sobre libros y objetos muy diversos.

El juego de chovgánUn jugador de chovgán (estampilla persa de 2019)


Poco después el monarca salió de Qazvin, y mandó a Don García que se volviera a Isfahan y le esperara allí. Partido el español el 27 de julio de 1618, llegó de vuelta a la nueva capital del sha el 13 agosto, donde habría de pasar todo el invierno, asistiendo a las ceremonias tradicionales en recuerdo de la muerte de Hussein, propias de los chiíes, fiestas y ritos que describe con notable detalle y respetuosa atención. Vuelto por fin el sha, hubo entre otras celebraciones una última entrevista en la misma plaza de Maidam. Y por fin, Don García recibió autorización para marchar, lo que hizo el 25 de agosto de 1619, aún encontrándose enfermo, llegando a la costa y embarcándose para Ormuz el 18 de octubre. Con gran pesar suyo tuvo que invernar allí, dándole tiempo a notar que las gestiones llevadas a cabo habían tenido escaso fruto, y que los persas se preparaban incluso para tomar Ormuz.

La ruta de retorno Qazvin – Ormuz
см. Маршрут крупно


(continuará)